De la mano con Papá

📅 21/05/2025 📂 tiendaretro

De la mano con Papá

Recuerdo perfectamente aquellos sábados por la mañana en los que mi padre cedía ante mi insistencia: Se levantaba de la cama, me acompañaba a la salita, montaba un flamante Spectrum 16k y me cargaba el juego que yo escogiese explicándome como funcionaba…

Los años pasaron y ya en solitario, diferentes plataformas y videojuegos fueron curtiéndome como jugador. Inmensos laberintos, plataformas imposibles y jefes de final de fase se enfrentaban a mis crecientes habilidades, era yo contra la maquina… Hasta que inexplicablemente la maquina se puso de mi parte.

Tras muchos años después de que mi padre muy acertadamente, decidiese dejarme volar en solitario en el mundillo de los videojuegos, una nueva figura paternal llegó a mi vida sin que la hubiese reclamado. Era la industria, disfrazada de comprensión, amabilidad y “adelanto”, los videojuegos se ponían ahora de mi parte para ayudarme a concluirlos. Hermoso favor envenenado.

¿Unas mazmorras gigantescas? Tranquilo David, solo tienes que presionar “Start” y mirar el mapa, te indicará donde estás, que has visto y que te falta por ver. ¿Un jefe final escurridizo? No te preocupes David, tienes que atacar únicamente a los dos puntos destacados en otro color, olvídate de lo demás. ¿Te acaban de matar? Perdónanos David, para recompensarte vuelves a empezar en el mismo punto que te habían matado… Y con “continues” infinitos!

El remate final de esta situación fue cuando Nintendo decidió incluir en esta generación, el juego automatizado en caso de no poder superar un punto concreto de un videojuego… Algo completamente surrealista para cualquier jugador que se precie.

De esta forma, el papel que mi padre decidió hace muchos dejar de ejercer, lo ha asumido voluntaria y gustosamente la industria. Palabras como reto, sacrificio y dedicación, han pasado a la historia en la mayoría de videojuegos actuales, cambiando el concepto original de videojuego y asemejándolo cada vez más al cine: Llegamos a casa, nos sentamos frente a nuestra consola y vemos como transcurre el videojuego en cuestión.

Es una exageración, lo se, pero no está exenta de gran parte de verdad. Hoy en día y como antaño, nosotros controlamos al protagonista, tomamos decisiones y nos enfrentamos a situaciones en las que se pone a prueba nuestra pericia… Pero el factor penalización prácticamente ha desaparecido.

Son muchos los motivos que año tras año y lanzamiento tras lanzamiento, la industria nos ha proporcionado hasta prácticamente convencernos de lo privilegiados que somos en relación a los videojuegos: Vivimos según ellos tiempos tan maravillosos, con videojuegos tan fantásticos y bien realizados, que la penalización carece de sentido, lo importante es disfrutar del recorrido de principio a fin.

Mi opinión al respecto, difiere bastante: Si un videojuego es realmente bueno y adictivo, no nos importará que nos penalicen ya que disfrutaremos del reto personal y superaremos los obstáculos que sean necesarios. Es parte de la gracia de un videojuego… En consecuencia, facilitar un juego hasta la saciedad puede deberse a tres motivos fundamentales:

– Finalizar el juego en el tiempo que ellos creen conveniente para que nos gastemos el dinero en uno nuevo.

– Son conscientes de que su juego no es adictivo ni goza de una buena jugabilidad, por lo que no se atreven a complicar las cosas al jugador, entendiendo en este caso que un mal juego finalizado deja una sensación mucho mejor que un mal juego dejado a medias.

– La ilusión de ofrecer un producto para “todos los públicos” independientemente del tipo de juego, se antepone frente a todo lo demás. En esta tesitura, una señora de 50 años que nunca ha probado un videojuego, puede ser capaz de, con un poco de empeño, finalizar cualquier novedad.

Y de esta forma la industria consigue lo único que busca, ganar más dinero. Es su trabajo, están para esto y de rebote nosotros disfrutamos de una docena de buenos juegos al año. No podemos quejarnos y siempre nos quedará la opción de subir el nivel de dificultad desde un principio, para aprovechar un poco más esos 30, 40 o 60 Euros que nos hemos gastado.

Esta es la situación actual de los videojuegos respecto a su dificultad y penalizaciones. Evidentemente, he expuesto este tema de una forma generalizada, soy consciente de muchas de las bondades actuales, nadie puede pasarse por ejemplo un Skyrim o Fallout del tirón disfrutándolo como es debido, pero el hecho de que un videojuego de “dificultad endiablada” sea noticia o que, un nuevo lanzamiento indie disponga únicamente de una o tres vidas copé los titulares de diversas webs de actualidad, nos hace recordar lo mucho que han cambiado los videojuegos con el paso de los años.

Son cambios forzados por el cambio de plataformas. Cuando las maquinas arcade eran las reinas de los videojuegos, la tendencia era “disfruta, pero que te maten cuanto antes mejor”. Ahora, con nuestras consolas y ordenadores domésticos y sin recreativas que les hagan frente, un “disfruta y pásatelo rapidito, por favor” es la nueva máxima de la industria.

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