Mitos sobre el jugador retro que es conveniente aclarar

Existen ciertos mitos en torno a lo que significa ser un jugador retro que conviene aclarar o puntualizar ¡o confirmar! Ya está bien de prejuicios, de ideas falsas y de conceptos erróneos arrastrados a lo largo de los eones. Ha llegado el momento de sentar unas bases. ¡Basta de inshidiassss!
El aficionado al retrogaming odia los juegos nuevos.
¡Error falsísimo! El jugador retro tiene habitualmente un amplio bagaje gamecultural que le hace conocer múltiples generaciones de consolas y sistemas de entretenimiento. Valora el juego por encima de comparaciones entre tecnologías, y por tanto puede evaluar un juego moderno con la misma objetividad que lo hace con el resto de épocas. No odia los juegos actuales, odia simple y llanamente los juegos malos.
El retrogamer no sabe jugar a la PS3.
Incierto totalmente. Las habilidades jugonas del retrogamer están curtidas en multitud de batallas y modalidades distintas de juegos. Quizá no tenemos la práctica con el mando analógico y los FPS que un jovencito imberbe que sólo machaca Calls of Duty, pero lo mismo le pasará a él con todo juego que no sea un FPS. Nos manejamos con todo. Somos los McGyver de los jugones.

El retrogamer es viejuno
Bueno, es probable que la media de edad sea mayor porque la inmensa parte proviene de los albores del videojuego. Eso hace que seamos menos propenso a dejarnos deslumbrar por fuegos artificiales gráficos y observemos el videojuego desde una perspectiva más madura. Y 40 años no es viejuno.
El retrogamer es viejuno y ha perdido facultades para jugar.
Y dale con lo de la edad… No, no han perdido facultades… aún. Curiosamente han interiorizado y asimilado todo un entrenamiento mental durante años. Pueden coger una vieja Game & Watch y tras un calentamiento batir sus propios records históricos. Hacerse ahora al Zelda 3DS les resulta un paseo de niños porque sus cerebros están habituados a esa dinámica de juego hace muchos años. Los juegos antaño eran mucho más difíciles que ahora, por lo que los retos no les asustan. Son seres entrenados para lo peor, con excepción hecha del Uchi-Mata.

El aficionado al videojuego antiguo tiene Síndrome de Diógenes.
Cierto.
Robamos a nuestros ancianos padres para comprar juegos de Erbe por Ebay.
Nunca robarían a un anciano que conocieran. Toda actividad de trapicheo es poca para conseguir hacerse con esa Dreamcast japonesa multiregión.
El retrogamer tiene Síndrome de Peter Pan y no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos.
Los nuevos tiempos son como cualquier otro, con sus cosas buenas y malas. La mayoría de juegos de Spectrum eran una mierda: admitamos que quizá ahora ocurra lo mismo pero disimulado bajo esplendorosos gráficos de forma que los aficionados menos experimentados no lo noten. Lo bueno es que dentro de 20 años la XBOX 360 será retrogaming: ¿por qué despreciar lo que es una pieza más de la historia del videojuego, sea actual o no?
La actual generación de consolas nunca será la preferida de los retrogamers.
Pero no por ser actual sino en todo caso por ser peor. Cuando vivíamos la cuarta generación de los 16 bits nadie dudaba, aun siendo la más actual, que se trataba de un momento excepcional. Seguro que de estos últimos años salen juegos que serán recordados como obras maestras. ¿Más o menos que en otras épocas? El tiempo lo dirá y ahí estaremos para disfrutarlos si no lo hicimos antes, claro… Nintendo 64 fue despreciada por lo corto de su catálogo y está plagado de juegos que hoy día se consideran obras magnas. Es lo que tiene ver las cosas en perspectiva.

Los retrogamers son unos fetichistas sibaritas y les gustan los juegos plagados de mapas, figuritas coleccionables, cajas de cartón esplendorosas y manuales tipo El Señor de los Anillos Ilustrado.
Correcto.
Los retrogamers sólo juegan en las consolas originales y odian los emuladores.
No. Los emuladores son una herramienta estupenda para disfrutar de juegos antiguos, a veces con un grado de fidelidad asombroso. A medida que las consolas se complejizan, los emuladores son menos fieles. Jugar a la PS2 con el PCSX2 es recomendable… según el título, pero nos posibilita por ejemplo disfrutar de versiones HD que sólo ahora estamos viendo gracias a nuevas versiones para consolas de nueva generación. Si no se tiene posibilidad de usar la consola original, el emulador es una bendición. Pero si puedes utilizar tu Snes con ese maravilloso pad, pues mejor. ¿No? Otro cantar es conectar un Spectrum y esperar a estas alturas 4 minutos por juego, pero una vez al año no hace daño.
El retrogamer no sabe usar Windows, sólo sistemas operativos de Amiga.
Correcto. De hecho, este artículo está escrito con Word Perfect versión Me Cago en Todos Tus Muertos.

El retrogamer va de pedante cuando sólo sabe de videojuegos, ese sector violento y vicioso.
Los retrogamers saben de muchas otras cosas, como por ejemplo de pornografía, y de cualquier otro sector calificable como friki. Tienen una cultura friki global. Al igual que el dinero llama al dinero, lo friki llama a lo friki. Pero todos son personas bastante normales, saben leer, y es difícil que fantaseen con violencia matando sprites de dos frames de animación con el Commando.
Los aficionados al retro son más bellos físicamente.
De nuevo correcto.

En fin, eso es todo, amigos. Espero que estas aclaraciones sirvan para que no se difundan falsas teorías acerca de los seguidores del videojuego en su vertiente más prehistórica y se caigan definitivamente ciertas ideas falsas.
Fuente de la imagen de portada: Deviantart (enlace inactivo)
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