Muerte de un sistema


A lo largo de nuestra vida, vamos recopilando, manteniendo o deshaciéndonos de multitud de objetos. La mayoría de ellos son simples objetos de usar y tirar, pero otros forman literalmente parte de nuestra vida.
Nuestros recuerdos suelen ir siempre ligados a personas, lugares u objetos y dentro de estos últimos, sin duda alguna nuestras primeras consolas y ordenadores ocupan un lugar muy especial…
¿Puede un objeto tener sentimientos? No, la respuesta es más que evidente, pero… ¿puede un objeto generar sentimientos? Sí, eso claro que sí. Hasta los más machos del lugar se enternecen al volverse a encontrar con su peluche preferido de la infancia, tener que desprenderse por falta de espacio de su primera bicicleta o ver unas antiguas fotografías de su primer coche o moto.
Son estos últimos, algunos ejemplos de objetos inmateriales vinculados a experiencias que nos evocan un grato recuerdo, ya sean familiares, de viejos amigos o adorables novias adolescentes. Y como no podía ser de otra manera, para nosotros, amantes de los videojuegos desde que tenemos uso de razón, volverse a encontrar con ese ordenador y consola con el que tantos buenos ratos pasaste, es abrir la caja de los recuerdos y la nostalgia.
Todos tenemos nuestras propias historias y vivencias, unos recordarán entretenidas partidas con una persona que desgraciadamente ya no se encuentra entre nosotros y otros viajarán por unos instantes al pasado para, una vez en el presente, añorar aquellos años en los que el dinero no era todavía un ingrediente en la receta de la felicidad, por mucho que nos pese reconocerlo… Tiempos mejores como suele decirse aunque esta afirmación no responda fielmente a la realidad.

Este es un tema que en una pequeña web como la nuestra, nostálgicos por naturaleza y “retros” por excelencia, hemos tocado de muy diversas formas y temáticas. Pero hoy, con la confianza que nos tenemos en Infoconsolas, me gustaría centrarme en un aspecto al que pocas líneas se le ha dedicado en los miles de blogs y webs que conviven en Internet: La muerte de un sistema.
A lo largo de la historia de la informática y los videojuegos, cientos de consolas y ordenadores han surgido de soñadores, visionarios empresarios y grandes corporaciones. En unos pocos casos dichos sistemas han estado rodeados de un halo de esperanza y buenas voluntades mientras que en la mayoría, era el dinero la principal motivación para tales empresas. Por suerte, nuestra percepción de los sistemas siempre ha sido muy diferente a la de sus creadores o promotores.
Un pequeño Spectrum o MSX no eran ordenadores creados por multinacionales con el único afán de copar el mercado doméstico o imponer un sistema estándar en el sector, todo lo contrario… Eran pequeños objetos de deseo que nos sorprendían día a día y con lo que podíamos incluso, aprender a programar. Nuestra visión era cerrada, particular y aún así, compartida por millones de usuarios. Amstrad, Atari 2600, Commodore, NES, Master System, Snes, Megadrive… ¿Podían tener su existencia por algún otro motivo que nuestro disfrute y diversión? Por supuesto que no.
Todos estos sistemas han sido fieles compañeros de viaje que nos han enseñado múltiples e infinitos mundos de fantasía. Siempre estaban ahí cuando los necesitábamos y aunque parezca mentira, pocas veces o ninguna nos fallaron. Sin llamadas al servicio técnico, sin penas por el plazo de la garantía, sin parches ni actualizaciones. Cumplían su cometido sin que la palabra “preocupación” asomase por nuestras cabezas.

Y aún así, las dejamos morir… A todas ellas, a todos ellos. Nos dejamos deslumbrar por promesas futuristas, nos dejamos embaucar por aquellos que hablaban de progreso, nos dejamos engañar por los que sólo se preocupaban de prestaciones. Más capacidad, mayor potencia, mejores prestaciones nos dijeron… Y no les faltaba razón. Lo que se le olvidaba decirnos, lo que no querían decirnos, es que la diversión -como todo niño sabe- nada tiene que ver con la ostentación.
Pecamos de ingenuos, de inocentes y de jóvenes. Nos creímos todas sus mentiras sin apenas discutirlas. Desoíamos las palabras de los mayores cuando nos sermoneaban con su lógica aplastante. Pero pudo más la lógica del progreso a la del sentido común. Como en todo lo demás, el consumismo se impuso y entramos en la rueda saltando, riendo y disfrutando de sus giros y acrobacias. El pasado era el pasado y poco podía hacer frente al futuro. Disfruta el presente pero no demasiado, ya que todavía no tienes lo que está por venir. Espéralo, deséalo, saborea cada gota que te damos del futuro, muy pronto estará en tus manos y podrás deshacerte de este pasado presente.
¿Qué podíamos hacer frente a la inmensa maquinaria del consumismo? Nada, absolutamente nada. A medida que el sector de los videojuegos crecía, la industria ejercía más y más poder sobre nosotros. De poco valía el sentido común y poco podíamos hacer cuando nuestros propios enemigos, eran nuestros mejores amigos. Los mismos que nos felicitaban por comprar sus sistemas, nos alentaban a deshacernos de ellos lo antes posible cuando el futuro se convertía en presente.
De esta forma, pedimos, ahorramos y rogamos con la única intención de olvidarnos de nuestros compañeros de viaje. Queríamos iniciar nuevas aventuras, vivir nuevas y prometedoras experiencias, descubrir apasionantes mundos y sólo el futuro podía ofrecernos nuestra ansiada utopia. Lo encontrado fue satisfactorio, pero también efímero, fugaz, momentáneo. Del asombro inicial, del festival de nuevas sensaciones, del ficticio súmmum de la perfección, pasamos a disfrutar igual que en el pasado. La sorpresa era satisfactoria, es verdad, adictiva… pero el tiempo nos volvía a colocar en nuestro lugar. ¿Acaso disfrutábamos más que con nuestros antiguos sistemas?

Lo dudo mucho, después del shock inicial los nuevos sistemas nos ofrecían lo mismo que nuestros viejos ordenadores y consolas: diversión, diversión y más diversión. En cambio, todos nosotros pagamos muy caro ese chute de adrenalina temporal y consumista, tras haber experimentado ese primer subidón de evolución tecnológica, queríamos más. Necesitábamos más. El presente estaba bien pero nosotros deseábamos el futuro y con cada nuevo sistema, lo necesitábamos antes. Suplicábamos en la practica porque nuestra idolatrada compañía, ejecutase de una vez a nuestro viejo y actual sistema para poder hacernos con un nuevo chute de avance y asombro tecnológico.
Y uno tras uno, nuestros prematuramente viejos sistemas fueron cayendo en el olvido. Es verdad que el progreso nos trajo grandes adelantos que hoy disfrutamos, pero su estudiada dosificación se llevó por delante a muchas plataformas que todavía tenían mucho por demostrar. No nos dolió, al revés, lo disfrutamos. Fuimos victimas de una estrategia realizada por una industria que considerábamos nuestra amiga y benefactora. Sonics, Marios y demás “amigos” nos invitaron a coger nuestros sistemas y guardarlos en un armario dejando así espacio para el progreso.
Si la cuestión era entretener, disfrutar y divertirnos, ¿cómo pudimos dejar a nuestras fuentes de diversión en lo más profundo de un armario? Así murieron nuestros compañeros de viaje, así les dimos la espalda y así también, para que engañarnos, dejamos que la industria triunfase en sus planes justificando la falta de apoyo y lanzamientos. Ellos desconectaron el cable, pero nosotros ya les habíamos matado.

Nuestros viejos ordenadores, nuestras primeras consolas, aquellos sistemas que tantos buenos momentos nos ofrecieron, desaparecieron de nuestra vida sin tener la oportunidad de demostrarnos, que eran tan validos como cualquier otro para cumplir su función, divertirnos. Formaron parte de nuestra vida, fueron una parte importante de nuestra vida, pero de nada les sirvió…
Por suerte, como ya he dicho, no tienen sentimientos… no debemos preocuparnos por ellos. Lo que sentís es solo vuestro, estad tranquilos, ese malestar viene de dentro, ellos no lo sienten. Únicamente vosotros podéis saber si hicisteis bien o mal, si os podrían haber seguido acompañando en vuestro viaje o si ya no seguían vuestro ritmo. Nuestros viejos sistemas, no pueden plantearse si entre todos nosotros, hubiésemos conseguido mantener alguna de nuestras viejas plataformas aún vivas, con la enorme satisfacción que eso nos supondría y el fuerte lazo de comunidad que conllevaría tal hazaña…
Y así ha sido durante generaciones y generaciones. Primeros ordenadores y consolas que nos ofrecían mucho más de lo que necesitábamos, fueron cayendo prematuramente a pesar de seguir cumpliendo perfectamente su función y sin darles la oportunidad, de ser una alternativa a tanto progreso y potencia gráfica. Afortunadamente y como bien sabemos por esta humilde web, muchos de nosotros hemos rectificado y a nuestros nuevos sistemas con alucinantes capacidades, les acompañan aquellas viejas plataformas de las que nunca nos tendríamos que haber olvidado.
Es una forma distinta de vivir este mundillo de los videojuegos, está claro que no podemos cerrarnos al progreso, pero tampoco podemos olvidar de donde venimos. Si podemos tener lo mejor de los videojuegos desde nuestros inicios como jugadores hasta el presente, ¿por qué íbamos a repetir el mismo fallo?
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en [email protected].
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact [email protected].