Un año sin videojuegos ¿Seria positivo?


Me gustaría que por unos minutos imaginaseis una situación un tanto peculiar, que durante un año entero, no se lanzara ningún videojuego al mercado. Es decir, un año entero sin novedades, sin grandes o pequeños juegos comerciales, un año de sequía para ordenadores y consolas, en definitiva, un año de espera para poder disfrutar de un nuevo título para nuestras consolas y ordenadores… ¿Un panorama desolador?
Esta claro, que inicialmente para la industria del videojuego si que lo seria, seguirían vendiendo videojuegos como es normal, ya que el catalogo a día de hoy es muy extenso, pero las perdidas ocasionarían múltiples quiebras en la mayoria de compañías. Pero dejemos por un momento a la industria, ¿seria beneficioso para nosotros tener un año sin lanzamientos?
La respuesta instintiva para muchos de vosotros seguramente es un NO rotundo, son muchos los lanzamientos que se producen cada año y todos nosotros tenemos nuestros “esperados”, principalmente los seguidores del “GT5”, un año más de espera podría provocar más de un suicidio…
Pero pongamos al mal tiempo buena cara, un año sin nuevos videojuegos comerciales tiene los suficientes puntos positivos como para convertirse incluso, en una idea apetecible. Veamos algunos de ellos y luego ya me diréis vuestra opinión o si a vuestro parecer, me he dejado alguno:
Acabar tus videojuegos pendientes:
El tiempo libre es un bien muy preciado hoy en día, estudios, trabajo, familia y demás obligaciones nos dejan mucho menos tiempo del que quisiésemos para disfrutar de nuestro hobby favorito.
Seguro que muchos de vosotros tenéis más de un juego en vuestra estantería al que no le habéis podido dedicar el tiempo necesario, ya sea por su mecánica, por sus extensas sesiones de juego o porque sencillamente, mientras lo estabais jugando adquiristeis un videojuego que os enganchó más.
Con el actual modelo de mercado, en el que cada mes se produce un lanzamiento “apetecible”, es muy difícil seguir el ritmo de novedades, quedando normalmente muchos videojuegos “aparcados” indefinidamente. Si a esto le sumamos lo que cuestan los videojuegos hoy en día, nos encontramos en una situación en la que aparentemente parece que “nos sobra el dinero”.
Con un año sin nuevos videojuegos dispondríamos del tiempo suficiente para quitarnos todas esas “espinitas” que tenemos clavadas, dar un repaso a nuestra estantería y de uno en uno, ir acabando a todos esos grandes juegos de los cuales no pudimos disfrutar como es debido. Todo un lujo señores…
Dar otra oportunidad a las decepciones:
Siguiendo con el apartado anterior, un mayor tiempo libre también nos proporcionaría la oportunidad de rejugar a esos videojuegos que en un primer momento no eran lo que esperábamos.
Aunque con lo que cuesta un videojuego no debería ser así, no todos los videojuegos son o deben ser obras maestras. Muchas veces esperamos, muy influenciados por la publicidad, que cualquier juego que compremos sea una revolución en su género o el súmmum del mismo. Nos guste o no, lo normal es que la mayoría de juegos que salen sean juegos normales en todos los sentidos, al igual que pasa con el cine, la música o la literatura.
Pero todo esto, no significa que un videojuego normal sea un mal juego, el problema es que los solemos comparar con los mejores y, como cada poco tiempo sale un buen juego, muy difícil lo tienen los juegos de calificación media para que les demos la misma oportunidad en cuestión de tiempo que le otorgamos a los videojuegos más exitosos. Mucho más si estos videojuegos los adquirimos en plena temporada de “vicio” a uno de esos Top 10 a los que puedes estar enganchado meses y meses o si en su contra, al poco tiempo de haber comprado uno juego “del montón” consigues un Top 10.
Después de haber acabado nuestros juegos “pendientes”, podríamos llevarnos más de una sorpresa con todos esos juegos que os cansaron al poco de jugar o que sencillamente no eran comparables a la competencia. Al rejugarlos desde otro punto de vista, sin más pretensiones que las de pasar un buen rato, seguro que valoraríamos más positivamente muchos de esos títulos.
Explorar como hacíamos antes:
La exploración en condiciones es algo, que lamentablemente muchos jugadores han tenido que dejar de lado por el gran número de títulos existentes y el poco tiempo libre disponible. La duración de un videojuego se puede alargar en muchos casos, mucho más tiempo del que realmente necesitamos para finalizar dicho juego.
Es curioso que en la época de los 8 y 16 bits, cuando menos huevos de pascua, escenarios ocultos o ítems escondidos existían, era cuando más exprimíamos un videojuego. Recuerdo perfectamente rejugar juegos como Super Mario World fase a fase con la esperanza de encontrar una nueva fase. Y así se conseguía completar los juegos al cien por cien…
En la actualidad, cuando los videojuegos nos ofrecen por norma general los mapeados más grandes vistos hasta la fecha y con más secretos y huevos de pascua, difícilmente podemos explorar lo deseado, ya que la diferencia de concluir un videojuego en forma lineal y explorando en cuestión de tiempo suele ser abismal, no digamos cuando pretendemos finalizarlo al completo.
Con un año para nuestros juegos propios, tendríamos la oportunidad de recuperar nuestro pasado orgullo de jugón, recorrer palmo a palmo los extensos mapas de nuestros juegos y sentir que esos 60 euros que nos gastamos anteriormente, han sido aprovechados como es debido.
Los servers llenos otra vez:
Videojuegos cuyos servidores se encuentran prácticamente vacíos, tendrían una segunda juventud gracias a la cantidad de jugadores que volvería a rejugarlos. Los buenos tiempos volverían para muchos de nosotros, de poco sirve ser el “master” de un videojuego al que ya nadie juega.
La sensación de soledad que provoca verte solo en el servidor de tu juego favorito, es difícilmente descriptible. No basta con que sigas jugando online, los demás también tienen que hacerlo. Pensad en ese videojuego que muy a vuestro pesar tuvisteis que dejar de lado, personalmente, todavía espero la vuelta a mi reinado del Warcraft II…
¡Vuelve lo retro!:
Claro que si, posiblemente esta seria le mejor consecuencia de estar un año sin nuevos lanzamientos. Sacar del armario nuestras antiguas consolas y ordenadores, quitarles el polvo acumulado durante años y darnos el homenaje de volver a jugar a nuestros juegos favoritos.
Puestos a imaginar, con un poco de suerte se iniciaría de nuevo el intercambio de juegos:
// Lunes, 8:45 de la mañana en la oficina
– Mario: ¿Qué tal el finde, te pasaste al final la Abadía del Crimen?
– Luis: Que va tío, Miguel de recursos humanos me dejó Super Soccer y estuve dándole caña.
– Mario: Pues a ver cuando te lo acabas y me pasas la cinta, que tengo el mono. Por cierto, mira de traerme mañana el Rastan de la Master, que ya hace un mes que lo tienes…
La vuelta a los orígenes señores, ¿puede haber algo más bonito?
Viajecito a Japón:
¿Un viaje a Japón? Sí, sí, o a Benidorm, según lo que os gastéis al año en videojuegos. Si sois de los que compráis un juego o dos al mes, con un año sin gastos os podéis permitir un viajecito a donde queráis.
Para los que no sois muy de viajar y preferís pasar las tardes cómodamente en el sofá, con la bolsa de patatillas en la mesa y el mando en las manos seguramente es siguiente punto os parezca más interesante…
Nuevas consolas, nuevas exclusividades:
Que mejor manera de gastaros ese dinerito ahorrado que en una buena consola. Los que son de Microsoft podrían dar una oportunidad a la PS3 y viceversa, los nintenderos lo tendrían un poco más difícil a la hora de escoger…
Gears of War, Metal Gear 5, Fable II y prácticamente la totalidad de los títulos “Made in Nintendo” son exclusividades que mucha gente se queda sin poder jugar. La solución es fácil, ser poseedor de las tres consolas Next Gen.
Mejores juegos:
Si hasta ahora ningún punto os ha parecido interesante, seguramente seréis jugadores de la Next Gen, buscando siempre el último título que llegue a vuestra tienda de videojuegos más cercana. Pues si es el caso, vosotros también saldríais ganando con un año sin lanzamientos en dos aspectos sumamente importantes.
Por un lado los videojuegos que se lanzasen después de un año de sequía serian videojuegos con el mínimo de un año de desarrollo, teniendo los juegos cuyo lanzamiento estaba previsto para el “año sin” un tiempo extra de desarrollo. Gracias a esto podríamos disfrutar, tras la espera, de juegos más elaborados y extensos, dando rienda a nuevas ideas y mecánicas gracias a un mayor tiempo de maceración, cambiaríamos el Don Simon por el Rioja.
Pero claro, después del “año sin” no todo podrían ser super-éxitos, los grandes títulos suelen tener años de desarrollo. Lo que si que podríamos exigir a las compañías, al tener un año extra de desarrollo, es la eliminación de bugs, parches y material descargable de dudosa calidad.
Actualmente la mayoria de videojuegos siguen un estricto calendario de lanzamientos, esto ocasiona que en ocasiones no se haya hecho un buen trabajo por parte de los testers o que parte del contenido se tenga que retirar del producto final al no estar listo para el lanzamiento, siendo luego puesto a la venta en forma de contenido descargable.
Con un año más de trabajo no hay excusas, durante un tiempo tendríamos juegos como los de antes, perfectos desde el día de su lanzamiento, nada de parches ni historias. Esto es algo que la gente que no dispone de Internet donde juega habitualmente agradecería enormemente…
Y hasta aquí hemos llegado, estas son las ventajas que en mi humilde opinión tendríamos si se dejasen de lanzar videojuegos durante un año, seguramente se os ocurrirán muchas más, pero esas ya os las dejo para vosotros… ¿alguien ha dicho juegos indies?
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