Como reconocer a un “Rabiosillo”


En mis muchos años como jugador, he tenido el placer de disfrutar de nuestro hobby preferido en cientos de hogares y salones recreativos, repartidos todos ellos por la inmensa geografía española o incluso, en el extranjero. Día a día, partida a partida, he podido comprobar, como todos los sujetos con los que compartía una o varias partidas, comparten también una serie de rasgos comunes que los diferencia en base a su comportamiento.
Si hace prácticamente un año nos adentramos en el interesantísimo mundo de los “Malillos”, hoy os invito a que nos acompañéis en el apasionante mundo de los “Rabiosillos”, una subespecie que lejos de estar en peligro de extinción, aumenta su número año tras año, sin depredador alguno que frene semejante plaga…
Sí señores, si la musaraña pirenaica tiene al veloz gavilán, como ave rapaz que delimite su población, el rabiosillo común no tiene especie que frene su propagación. Es verdad que en determinados ámbitos el rabiosillo contiene su ira, transformándose en un rabiosillo contenido (mucho más peligroso), pero incluso en estas situaciones se evidencian numerosas pruebas que delatan su condición.
El mundo de los videojuegos esta habitado por numerosas subespecies de jugones, formando la unión de todas ellas un delicado hábitat natural en el que todas juegan un papel imprescindible. El “Rabiosillo” es una de las más numerosas, en determinados estudios sociológicos se ha confundido o incluso llegado a afirmar que el “Rabiosillo/u” y el “Malillo/u” eran una misma subespecie, nada más lejos de la realidad. Aunque es verdad que comparten ciertos rasgos y conductas, el “Rabiosillo/u” es una subespecie totalmente independiente.
Muchos de vosotros os estaréis preguntando, ¿pero cómo se si mi mejor amigo es un rabiosillo?, ¿es posible qué en mi familia se encuentre algún rabioso?, ¿es hereditario?
Ante estas dudas, lo primero es dejar claro una cosa: la convivencia con un “Rabiosillo” es perfectamente posible, así que tranquilos. El “Rabiosillo” es una persona perfectamente normal en la mayoría de ámbitos, al igual que los “malillos” ingiere los mismos alimentos que todos nosotros, duerme por las noches y se relaciona con total normalidad.
Es en los momentos de ocio, en los que el “Rabiosillo” sale a la luz, cuando sus manos toman contacto con un mando, teclado o ratón, ya sea en solitario o en grupo, los rabiosillos pasan de la tranquila normalidad, a estados en los que la adrenalina y testosterona suben como la espuma. Es ahí donde nuestros sentidos deben saber adelantarse al momento fatídico, el momento en el que el “Rabiosillo” explota, el instante en el que deja de ser consciente de sus actos y la fiera que lleva dentro, se apodera de su ser con inimaginables consecuencias.
Pero una vez más, lejos de polemizar con estos individuos, quiero transmitir desde aquí un mensaje de tranquilidad. Son muchas las formas de apaciguar a un “Rabiosillo” y en pocas ocasiones el diablo que llevan dentro acaba por conquistar su mente. Con ánimos de ofreceros a todos un mayor conocimiento sobre esta subespecie de jugones y por vuestra propia seguridad, en Infoconsolas os proporcionamos una serie de consejos para reconocerlos desde un primer momento y de esta forma, que la convivencia con ellos sea lo más agradable posible, sabiendo como actuar en cada momento:
MOTIVOS DE LA TRANSFORMACIÓN
En el reino animal, dos son las situaciones en las que un miembro cambia de un estado de tranquilidad o letargo a un estado de alerta o brutalidad: Cuando se invade su espacio vital o cuando sus crías están en peligro.
En el caso de los “Rabiosillos”, un único motivo es el responsable de su transformación de apacible jugador a jugador rabioso: Cuando pierden. Es un dato de suma importancia, ya que toda la transformación gira en torno al número de partidas que el “Rabiosillo” pierda, ya sea en solitario o en grupo, no hay diferencia, lo único que cambia es su objetivo, su presa, siendo persona en caso de jugar en grupo o su propia consola u ordenador en caso de jugar en solitario.
GRADOS DE IRA
Atentos a este apartado, ya que realmente puede salvaros de serios problemas, tanto físicos como materiales. A continuación os expondremos los diferentes comportamientos del “Rabiosillo” dependiendo de su grado de ira, así como la forma de actuar en cada momento:
Nivel 0: Nada distingue al “Rabiosillo” de un jugador corriente, acabáis de empezar a jugar, va ganando o es la primera vez que prueba al videojuego que estéis jugando. No hay síntomas evidentes ni nada que temer.
Nivel 1: Estas ganando al “Rabiosillo” y este empieza a desarrollar los típicos síntomas:
– Dientes apretados: Tu compañero de vicio se va pareciendo cada vez más al Cordobes, la rabia empieza a aflorar.
Sugerencia: No te preocupes, disfruta del momento, son sus dientes. A este nivel podéis aproximaros a él tocándole con un palo o incluso metiendo vuestro dedo en su mejilla.
– Sonidos guturales: De repente empiezas a escuchar sonidos que poco tienen que ver con el videojuego, no es tu subwoofer, es el efecto que produce la ira de tu compañero al pasar por sus cuerdas vocales.
Sugerencia: Sube el volumen y continua recordándole verbalmente lo malillo que es.
– Insultos varios: Al personaje, al creador del juego, al diseñador de los mandos de la consola, a su propia familia o incluso a ti mismo. La cosa se va poniendo interesante, las derrotas van aumentando la ira del “Rabiosillo” y el segundo nivel esta cerca.
Sugerencia: Personalmente, lo mejor es no molestarles, dejarles seguir, pero sí dejar las gracias, tocamientos y aproximaciones. Una victoria vale mucho más que un simple insulto producto de la rabia, además, lo que dicen es sin rencor.
Nivel 2: La cosa se va poniendo seria, estáis jugando a uno de sus juegos favoritos y la paliza que esta sufriendo va camino de resultar “legen-daria”.
– “No me levanto, déjame otra”: Este caso es particularmente evidente, después de haber sido derrotado delante de un grupo de amigos, en vez de levantarse y ceder el mando, el Rabiosillo esgrime la frase de “No me levanto, déjame otra”, frente al abucheo coral del grupo.
Sugerencia: Si lo que se desea es apaciguar los ánimos del rabioso, lo conveniente es que el grupo se muestre fuerte y determinado, obligándole a levantarse y ceder el mando. Si por le contrario, lo que se desea es disfrutar un poco más del “espectáculo”, lo mejor es dejar al rabioso jugar otra partida, con su estado de nervios, lo más probable es que vuelva a perder y haya más diversión para todos los asistentes.
– “No es la última, una más”: Este caso sucede cuando los jugadores son dos individuos, después de horas de juego y con los ojos rojos, se acuerda una última partida. En este caso, si el “Rabiosillo” no consigue ganarla, olvidará todo lo pactado para jugar otra “última partida”, este comportamiento se sucederá hasta que el “Rabiosillo” consiga ganar.
Sugerencia: Los “Rabiosillos” también son personas, déjale una partidita más hombre!
– Apagar la consola: Así, tal cual… Estas en pleno 4 a 0, sólo faltan 10 minutos para que acabe el partido y el “Rabiosillo” es consciente de que ya no puede remontar el partido. Ya ha gemido, ya ha gritado y sus dientes hacen chispas, en esos momentos de disfrute el “Rabiosillo” se levanta inexplicablemente, se abalanza a la consola y con el dedo índice aprieta el botón “Reset”. Se acabó la partida, se acabó el sufrimiento.
Sugerencia: Aunque pueda parecer un acto de juego sucio, es algo que debemos agradecer. El “Rabiosillo” se siente presionado, angustiado, acabado… Él mismo es conciente de que en breve pasará al Nivel 3 y conociendo las consecuencias, decide cortar por lo sano. Debemos comprender estos comportamientos ya que realmente, somos los máximos beneficiados.
– Irse sin decir nada: Mucho más sorpresivo, este comportamiento es muy similar al anterior y por lo tanto, igualmente positivo para nuestra salud. El “Rabiosillo”, aquejado de una brutal paliza en uno de sus videojuegos preferidos y en plena transformación a “Súper Rabiosillo”, opta por la mejor solución para todos los presentes, levantarse sin decir nada en medio de una partida o en su finalización, encararse a la salida más próxima y empezar a andar hasta que desaparece de nuestro cambio de visión.
Sugerencia: Déjale marchar, déjale ser libre, que desate su rabia en su propio coche, hogar o contra el mobiliario público. Es el mejor consejo, al día siguiente te llamará como si nada y vuestra amistad seguirá intacta.
Nivel 3: El suelo empieza a temblar, la energía desarrollada por la rabia es perceptible en todo el entorno… Tics compulsivos, mirada perdida y pelo encrespado hacen temer lo peor. Aun así, hay algunos jugadores amantes del máximo riesgo que se atreven a forzar un poco más la maquinaria del “Rabiosillo”. Es su juego favorito, al que más juega, es consciente que tú sólo juegas de vez en cuando pero eres mucho mejor que él.
– Lengua sangrando: Apretar los dientes ya no es suficiente, te encuentras delante de un “Rabiosillo” de los que no abandonan ni resetean las consolas, él sólo quiere ganarte, esta cegado. El comportamiento de la lengua sangrando responde en verdad a una contención de su propia ira, prefiere autolesionarse para calmarse y de esta forma, poder seguir la partida.
Sugerencia: Fingir un dolor de barriga, cambiar de juego, hacer una pausa para merendar… Cualquier cosa con tal de evitar que la situación se prolongue. Si eres todo un kamikaze, un amante del riesgo, pídele amablemente que se levante, coloca una toalla o colcha debajo suyo para que no te manche el sofá y continua la partida.
– Tirar los mandos o golpes aleatorios: La violencia ya ha llegado, has querido jugar con fuego y estas viendo los resultados de un verdadero “Rabiosillo” en Nivel 3… ¿Qué esperabas? Puñetazos al sofá, patadas a la mesa, golpes a su propia pierna o tortazos a su cara son algunos ejemplos, aunque el clásico por excelencia es tirar el mando con todas sus fuerzas a la pared más cercana.
Sugerencia: No importa que estés en su casa, no importa que sean sus mandos, recuerda una cita inexistente o la excusa que se te ocurra, pero sal de ahí. No lo fuerces más.
– El Reto definitivo: Si habéis llegado hasta este punto, es que realmente no valoráis como es debido vuestra vida. Llegado a un nivel de impotencia inconmensurable debido a sus derrotas, el “Rabiosillo” opta por la solución definitiva: Retarte a una única partida para ver quien es mejor, para siempre y con reconocimiento perpetuo…
Se lo juega todo a una carta, es su única oportunidad para bajar sus niveles de rabia y volver a ser feliz, confía en que en esa partida su concentración sea extrema y la presión te pueda. Aparentemente volverá a estar normal, fingirá un estado de placidez y falsa seguridad, es la calma que avecina la tormenta.
Sugerencia: Evita el confrontamiento!! No juegues esa partida, no aceptes el reto o en caso de que sea imposible, déjate ganar. Si no lo haces, todo puede estar perdido.
– Nivel 4. Punto sin retorno…
“He visto cosas que vosotros los hombres no creeríais. Consolas volando en las calles de mi barrio. He visto madres llorar por sus televisores despedazados. Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”
¿Pero quien te mandaba hacerle un “Perfect” en un reto definitivo y a su juego preferido? Olvídate de la cordura, olvídate de lo humano o lo “natural”, estas a punto de ver las consecuencias del monstruo que tú mismo has ayudado a crear, podrías haberlo evitado, pero tus risitas, gracias y tu ego han despertado a la bestia.
Ya no hay rabia, ya no hay ira, sólo una furia incontrolable. Nada puede ayudarte y los efectos son imprevisibles. Tan sólo podemos desearte una cosa: Suerte…
Acabamos de esta forma, nuestro particular acercamiento al mundo de los rabiosillos, esperamos que os haya resultado interesante y práctico a la hora de entablar relaciones con esta subespecie. Cualquier información adicional que podáis ofrecernos nos será de suma utilidad, ¿conocéis a algún “Rabiosillo”? ¿Hasta que nivel habéis llegado o presenciado?
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