La importación de antaño

📅 21/05/2025 📂 tiendaretro

La importación de antaño

Leyendo recientemente un artículo de nuestro compañero kaiser-77, acerca de la importación actual y sus posibles consecuencias, me acordé irremediablemente de lo que era comprar juegos de importación en la época de los 16 bits y lo mucho que ha cambiado el panorama en los últimos lustros.

De inusuales y codiciados artículos llenos de misticismo, hemos pasado a estar a un click de tener cualquier novedad a nuestro alcance. Han cambiado los motivos por los que importamos y las forma de hacerlo, y como suele pasar, los usuarios hemos salido muy beneficiados en todos los sentidos a costa de un único “pero”: El encanto que tenía antes todo el mundillo de la importación…

Para empezar la situación era muy diferente por esos años, miles de tiendas anónimas de videojuegos poblaban nuestras ciudades, nuestro hobby era mucho más “nuestro”, España era un mercado totalmente secundario (siendo muy generoso) e Internet, tal y como lo conocemos hoy en día era sencillamente una utopía. A todo esto, debemos sumarle todo el “boom” que supuso la llegada por la puerta grande del manga, anime y todo lo relacionado con lo japonés.

Con está escasez de fuentes de información en lo que a videojuegos se refiere, nuestra innata sed de novedades quedaba relegada a las revistas especializadas, el boca a boca y… nuestra tienda de videojuegos favorita, pequeños templos del videojuego en los que les trataba con sumo respeto y cuidado, ya que el dependiente, solía ser el propio dueño. Era en esos lugares donde cada buen gamer de la época, se pasaba cómo mínimo una vez por semana entre recreativos y futbolines, para ver que novedades habían salido o echar unas partiditas por 20 duros para probar el material.

Dentro de muchos de esos templos del videojuego, había una estantería que acaparaba todas las miradas y unos juegos que eran los primeros en ser jugados en las ya desaparecidas salas de consolas, aunque no por ello eran los primeros en ser adquiridos, si no todo lo contrario. Estamos hablando de los juegos de importación, apreciadas joyas que nos transportaban a otros mundos, las cuales contaban con el poder de dejarnos con la boca abierta, siendo suficiente con mirar las capturas de la caja y posteriormente, su precio.

Los juegos de importación se introdujeron a “mediana escala” en España en la época de las 16 bits, siendo la consola propulsora y más beneficiada la Super Nintendo, debido a su increíble catalogo de juegos especializado en manga, el cual contaba con múltiples exclusividades. A diferencia de hoy en día, las pocas unidades que los responsables de las tiendas decidían y se atrevían a traer, eran prácticamente la única posibilidad de comprar juegos de este tipo, nada de webs especializadas o similares.

Como muchos de vosotros recordaréis y los que no hayáis vivido la experiencia, podréis suponer, tener un Dragon Ball Z entre manos, totalmente en japonés con personajes en la portada que todavía ni habíamos llegado a conocer en España, era un autentico sueño húmedo con forma y tacto hecho realidad, un objeto de deseo al que pocos podían aspirar… ¿El motivo? El elevadísimo precio de dichos juegos. Si a lo que ya costaba un cartucho por esos años (11.000 Pts), le sumábamos el transporte, las aduanas y los beneficios del vendedor,  el precio de los cartuchos de importación oscilaba perfectamente entre la 16.995 Pts y las 24.000 Pts, siendo estos precios únicamente rebajados meses antes de la llegada del mismo título a España en PAL, si llegaban claro…

¿Se vendían estos juegos con unos precios tan elevados? Sí, la respuesta es sí, pero sin llegar a grandes cifras y el factor tiempo tenía mucho que ver en este aspecto. Aunque en la actualidad los lanzamientos a nivel mundial están a la orden del día, y la balanza de lanzamientos y calidad se ha equilibrado en los diversos continentes, disminuyendo así la abismal diferencia entre Japón y el resto del mundo que todos hemos sufrido, en esos años el tiempo de espera de un lanzamiento en Japón y su llegada a España era prácticamente de dos años y eso, si llegaba a salir.

Eran años en los que el poder adquisitivo de los españoles era más reducido (algo discutible con la actual crisis) y donde el mercado occidental era tratado con mucho escepticismo, ¿estábamos preparados para recibir un videojuego basado en Alita, Slum Dunk o El Puño de la Estrella del Norte? ¿Merecía la pena traducir dichos juegos al inglés o francés? (Ojo, no al español).

Desgraciadamente, en la mayoría de casos la respuesta era no. Pocos éramos los que comprábamos mangas y nos guste o no, las diferencias culturales eran muy notables en cuestión de videojuegos, haciendo que muchas mecánicas para ellos habituales como los combates de cartas, aquí fuesen rechazadas por las mayorías en pos de otros estilos de juegos.

En consecuencia, la importación de videojuegos gozaba en España de un gran mercado virtual, debido al tirón del manga, el factor tiempo y la posibilidad de tener en ciertas ocasiones, “el mismo” juego que en los salones recreativos (Fatal Fury, Art of Fighting…), pero en la realidad dicho mercado era muy minoritario por culpa del idioma, las mecánicas de juego y principalmente, el precio. Un quiero y no puedo que mitigábamos jugando media horita en las ya mencionadas salas de consolas de nuestras añoradas tiendas de toda la vida…

Aun así, mucho fuimos los que, de manera esporádica, conseguimos adquirir alguno de esos títulos en ocasiones especiales, ya fuesen japoneses o en menor medida, norte americanos, los cuales tenían la ventaja del idioma. Pero esto suponía un riesgo añadido para nuestras queridas consolas, un peligro en la sombra se ceñía sobre ellas y desde el Club Nintendo, nos amenazaban con la perdida de garantía por hacer tratos con el diablo y prácticas de brujería. Esto hablando del injustamente castigado y atacado, adaptador NTSC/PAL

En unos tiempos en los que la piratería brillaba por su ausencia, pocos fueron los periféricos que sufrieron tan injustificadamente el ataque de la industria de los videojuegos. No pirateábamos, no robábamos y encima, nos salía más caro, realmente sólo queríamos jugar a aquellos juegos que nunca llegarían a nuestras tierras o por los que tendríamos que esperar dos años a ver si se decidían, pero de nada valía todo esto ya que para ellos, el adaptador NTSC/PAL era obra del diablo y acabaría destruyendo nuestras consolas.

Con los años, todos hemos podido comprobar que poco de cierto había en todos los intentos que Nintendo España ejerció para evitar que nuestro dinero, lo gastásemos donde y como queríamos…

Habiendo diferentes modelos cuya única diferencia era el número de slots y en menor caso, la compatibilidad, el adaptador se convirtió en un periférico de obligada compra para todo aquel que quisiese disfrutar de videojuegos de importación. Dicho adaptador tenía dos únicas funciones, por un lado cambiar a nuestro formato PAL los videojuegos importados y en caso de que estos fuesen americanos, los cuales tenía una forma distinta que los europeos o japoneses, poder conectarlos al periférico. Así de simple, conectabas un cartucho europeo en un slot y en el otro, el juego importado al que querías jugar y se acababan los problemas…

Eran otros tiempos, éramos más jóvenes y todo se vivía con más intensidad. La importación ha mejorado y evolucionado mucho en estos años, ya no compramos por el factor tiempo, si no por el factor económico, nos sale más barato adquirir un juego desde Inglaterra que comprarlo en El Corte Ingles, pero todos los que vivisteis esa maravillosa época, no me podréis negar que el encanto de ir a tu tienda de videojuegos favorita con la hucha recién vaciada, y decirle al dependiente de siempre, “¡Fede! Hoy sí que me lo llevo”, no tiene ni precio, ni comparación con importar a golpe de clicks y tarjetas de crédito…

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