Remember the game: Teatro de Europa

📅 21/05/2025 📂 tiendaretro

Remember the game: Teatro de Europa

Algunos de nosotros, por edad, vivimos en la distancia la Guerra Fría. Para los que sois más jóvenes o para los despistados, la Guerra Fría se origina por el enfrentamiento ideológico en la Europa del Este, entre los bloques occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental-comunista, liderado por la Unión Soviética. Su inicio es difuso, pero podríamos afirmar que es posterior al 1945 (fin de la Segunda Guerra Mundial) y acaba en 1989 (Caída del Muro de Berlín).

No es la primera vez que los videojuegos hacen eco de la realidad o explican historias del pasado. En la década de los ochenta, muchos fueron los videojuegos que salieron al mercado con la temática de la Guerra Fría. Pero sin duda, hubo uno que merece unas líneas aparte. Es Teatro de Europa.

Se trata de un juego de estrategia por turnos, dónde puedes escoger entre dos facciones, la Otan o el Pacto de Varsovia. La Otan representaba al bloque occidental-capitalista y el Pacto de Varsovia, representaba al bloque oriental-comunista. El objetivo del juego era eliminar a la otra facción, evitando una guerra nuclear que acabaría con el Mundo.

Lo curioso del juego, es que se iniciaba en un día concreto de la Guerra Fría y con un despliegue en concreto de las unidades de ambas facciones. Cada facción tenía sus propias características. El Pacto de Varsovia era superior en número de unidades, pero no disponía de ataque aéreo como la Otan. Además, antes de cada turno, podíamos aprovisionar nuestras unidades, subiéndole las características en función de nuestra reserva de suministros. Cada unidad tenía tres características y su diseño estaba basado en la historia, hasta el punto que podíamos saber el nombre real de cada unidad.

Durante el conflicto, había que procurar evitar un estado de alerta máxima mundial. Para ello disponíamos de la información del famoso “Defcon”. El uso de armas químicas o nucleares podía subir el nivel de “Defcon” y provocar el fin del Mundo.

Disponíamos de un ataque químico, un sistema de defensa y un ataque nuclear. El Ataque químico se centraba en una ciudad en concreto y con ello le bajabas las provisiones al enemigo. El sistema de defensa, era un escudo llamado réflex, que una vez activado, si se recibía un ataque nuclear o químico, automáticamente generaba el mismo ataque hacia el enemigo. Pero el más curioso, sin duda, era el ataque nuclear. Utilizarlo significaba casi siempre, destruir el Mundo. Por ello, para activarlo necesitabas una clave. Para conseguirla, te solicitaban que llamases a un número de teléfono real, dónde salía un mensaje grabado con el sonido de las sirenas que avisan de un ataque aéreo, ruido de explosiones, gritos y por último el llanto de un bebé. Seguidamente una voz te advierte “Si esto es realmente lo que quieres… el código es» Sol de Medianoche «.

Lo curioso de esta llamada es que en la versión europea te daban un número UK y en la americana el número era USA. Como comprenderéis, mis padres nunca me dejaron realizar esa llamada internacional, por el jueguecito. Pero como pasaba en aquella época, siempre había un colega que había podido llamar y te explicaba lo del mensaje y sobre todo, te facilitaba la contraseña. En cualquier caso, la propuesta era original y la podemos considerar un DLC de la época.

El juego permitía partidas contra la CPU con tres niveles de dificultad, y la opción de dos jugadores. Esa era la mejor, si tenías a alguien en casa con quien compartir el juego. Recuerdo jugar contra mi hermano mayor y nos lo tomábamos tan en serio, que cuando era mi turno, el salía de la habitación, para no ver mis movimientos y viceversa. Normal, si la paz mundial estaba en juego, ¿no?

Su nivel sonoro era escaso y se limitaba a algún efecto especial con los ataques químicos o nucleares. Como anécdota, dentro de tanta guerra y caos, la banda sonora del juego, incluía un fregamento de «Give Peace a Chance» de John Lennon.

Gráficamente el juego presentaba un mapa de Europa con las unidades representadas por fichas de colores. Los enfrentamientos carecían de animaciones, y sólo podíamos ver alguna animación cuando realizábamos algún ataque químico contra una ciudad.

Pero eso era lo de menos. A pesar de sus limitaciones técnicas, Teatro de Europa ofrecía una experiencia como juego de estrategia muy poco vista en aquellos años. El despliegue de tus tropas debía se cabal y bien analizado, porque el mínimo error, podía acabar de la peor manera posible. Conseguir el objetivo que se planteaba (eliminar al enemigo sin destruir el Mundo), ero un reto mayúsculo, debido a la presión del paso de los días y que abocaba, si no lo evitabas, en un guerra nuclear. Además, el juego era muy rejugable, sobre todo con un amigo, porque la forma de jugar llevando una facción u otra, cambiaba sustancialmente.

En resumen, otro juego retro de aquellos que te marcan y te enseñan que para disfrutar, no son necesarios grandes despliegues técnicos. Si os gustan los juegos de estrategia, probarlo y os sorprenderá.

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