Tatsunoko Vs Capcom: Ultimate All-Stars


Street Fighter II sentó cátedra allá por 1991 de cómo debía ser un videojuego de lucha. No lo hizo por tener mejores gráficos que nadie, ni por su monumental banda sonora, ni siquiera por la utilización de seis botones de acción o por un sistema de combinación de botones para realizar magias. Lo hizo por darle coherencia y sentido a todo ello.
Todo en este título brillaba con luz propia, sus personajes, la estética, la respuesta de la interfaz de control, la dificultad…y lo hizo de tal forma que convirtió a la mejor third party de todos los tiempos en una compañía mítica, la firmante de uno de los mejores videojuegos de la Historia.
El problema es que la influencia, el eco que siguió a semejante obra hizo relajarse a sus creadores, que estuvieron exprimiendo la gallina de los huevos de oro con contínuas actualizaciones y versiones durante años. Y no solo ellos, prácticamente todo el catálogo de lucha de Snk, las polémicas creaciones de Midway y otras con menor trascendencia como Killer Instinct de Rare o Eternal Champions de Sega beben de las aguas del SF II The World Warrior.
Tuvieron que pasar seis años para que la compañía de Osaka se dispusiera a reinventar el género con una nueva entrega de la saga, con tanta calidad como poca relevancia mediática. Street Fighter III, y especialmente su última revisión titulada Third Strike, demostraría que Capcom no se había olvidado del género que la había lanzado al cielo de los grandes después de su particular descenso a los infiernos buscando nuevas señas de identidad en títulos como la saga Alpha o los Vs.
Aunque para mí estas subsagas que beben descaradamente de la original no están al nivel del primer título mencionado, obras como Street Fighter Alpha 3 o Capcom Vs Snk 2 ofrecen una calidad fuera de toda duda. Yo soy menos fanático de los Vs que han enfrentado a los personajes de Marvel con Ryu y compañía ya que a pesar de ser títulos muy recomendables –con elencos casi infinitos- me han parecido una desigual y forzada unión de universos y conceptos que chirrían en lo jugable.
Por eso cuando me enteré que por fin desembarcaría en Europa el nuevo Vs de Capcom y que lo haría en exclusiva en Wii me eché a temblar. Personajes con nulo carisma en nuestro país –los de la compañía Tatsunoko- con una estética y planteamientos difícilmente emparejables al elenco de Capcom y todo ello en una máquina con un hardware obsoleto y un control ridículo me hacían temer lo peor. Aún así un precio más que competitivo -40 €- y mi fe ciega en la compañía que más satisfacciones videolúdicas me ha ofrecido en la vida me llevaron a sumar a mi estantería el nuevo referente de la lucha para la Game Cube blanca con mando de televisión.
Soy bastante reacio a leer los manuales de videojuegos antes de ponerme a jugar pero en este caso pensé que no estaría de más ver cómo se habían implementado las combinaciones de acciones en el limitado wiimando. Sobra decir que este juego es bastante más satisfactorio si se juega con un mando clásico o con el arcade stick creado para la ocasión, pero aún con el mando original de Wii la cosa funciona como un reloj suizo. A pesar de reducirse los botones de acción a tres –golpe fuerte, medio y débil- sin diferenciación de puñetazo/patada el resultado es brillante e intuitivo desde la primera partida. Como las grandes obras, sencillo de controlar y difícil de dominar con un diseño de gameplay maduro y profundo.

El plantel de luchadores ofrece una de cal y una de arena: 26 luchadores perfectamente recreados en base poligonal pero con un listado de no comparecencias con la suficiente entidad como para crear otro título de idéntico o superior nivel. No entiendo cómo pueden faltar por parte de Tatsunoko personajes del carisma de Chicho Terremoto o los de Neon Genesis Evangelion y por parte de Capcom Ken Masters, Vega, Bison, Akuma, Guile, Arturo de Ghosts ‘n Goblins o Cody de Final Fight. Aunque hay que reconocer que a pesar de la extraña heterodoxia que conforma dicho plantel, el resultado jugable es equilibrado y rico en posibilidades. El apartado gráfico se nutre de unos fondos en falsas 3D, algo simples aunque correctos y con un efecto zoom a lo Art of Fighting muy bien implementado. La contínua consecución de golpes y combos de aspecto visual espectacular llenan la pantalla de todo tipo de efectos de lo más vistoso.
La banda sonora es sosa, sin carisma aunque bien ejecutada y las digitalizaciones de voz y golpes son contundentes y explosivas.
Solo queda decir que, a pesar de que la Capcom de 2010 dista mucho de la de comienzos de los 90, este título sorprenderá a propios y extraños, a los amantes de la lucha en 2-D y a los casuals machacabotones por igual. Mejorable pero brillante en cualquier caso, se perfila como uno de los títulos más importantes de la compañía para este año y un serio aspirante a mejor juego de lucha de 2010.

Si al final decidís haceros con el arcade stick creado para la ocasión –por unos 80 €- podéis sacarle partido revisitando el Street Fighter II Turbo Hyper Fighting de Super Nintendo, el Street Fighter II Special Champion Edition de Megadrive o el Street Fighter II Champion Edition de Turbografx, todos ellos descargables en la Virtual Console.
Como diría Ryu: “…the fight is everything”.
Blog del Autor: The Videogame Culture
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